abril 06, 2008

Apartheid en un escuela en Mataderos II


Todo se va acomodando. Los negros trabajan aparte y eso parece tranquilizar a muchos. Pero antes de sentarse a disfrutar da la "luz del progreso" que trae la escuela pública fueron necesarias unas medidas más para que la obra sea completa y el apartheid total y palpable.
Una vez creados los dos primeros grados había que designarles aula y maestras. La cosa resultó así: a primero "A" le tocó la mejor aula de la escuela: tres ventanas a la calle que regalan mucha luz y aire, alejada de ensordecedor ruido del patio (cerrado) donde se hace educación física, con baño adaptado dentro del aula y por sobre todo una maestra blanca y porteña.
Por otro lado a primero "B" (el de los bolivianos y argentinos negros, cabe destacar) le tocó la peor aula del edificio: está pegada al patio (cerrado) de educación física y sus ventanas dan allí. La falta de aire y luz natural es insoportable luego de las 14,00 hs. y el ruido insufrible. Por supuesto está lejos del baño y, como no podía ser de otra manera la maestra es la única integrante del plantel docnete que no nación en La Reina del Plata. Ella viene desde Misiones y habla "casi como los paraguayos" según testimonios de colegas.

9 comentarios:

El Último Jacobino dijo...

Esto es indignante. Hay que hacer un denuncia. ¿Cuándo los maestros piden aumento incluyen a estas basuras?

El Verdugo en el Umbral dijo...

Lo que ocurre es que la denuncia a una institución del Estado hay que hacerla en otra institución del Estado y nadie da garantías.

Nacho dijo...

Muy interesante la serie de posts sobre la escuela, che, espero que siga la serie. Saludos!

El Verdugo en el Umbral dijo...

Nacho: los post son escritos basados en hechos reales. Podríamos escribir un libro de "Aguaturbias Docentes"... en eso estamos.
Gracias por la visita

Saludos

Anónimo dijo...

Realmente indiganante, espero que la denuncia llegue a buen puerto y no se pierda en el humo de Bs AS.
Exelente el blog.

El Verdugo en el Umbral dijo...

Anónimo: la denuncia la hice en una ONG. El Estado no acepta denuncias anónimas contra el Estado. No sé en que va a terminar. A mi lo que me preocupa es la aceptación que tiene el tema en la escuela

Otras dijo...

Busquemos todos los recursos para lograr un cambio en esta situación. Y algo renovador tiene que transformar este mar de maltrato.

Anónimo dijo...

Lo verdaderamente grave de todo esto es la creencia, como lo expresaron algunos de mis ¿compañeros? docentes, de que estamos siendo invadidos y que la única solución es impedir su entrada a nuestro país para que dejen de consumir los pocos recursos que tenemos. Claro, mis ¿colegas? tal vez le permitirían quedarse a sus empleadas domésticas. Además varias de ellas tienen hijos que durante los últimos años se han ido a trabajar a Brasil, EE.UU. o España, incluso algunas han vivido un tiempo en el exterior para poder hacer una diferencia de dinero.
El apartheid ¿es sólo un problema de la escuela?

El Verdugo en el Umbral dijo...

Anónimo: lo que contás de tus ¿colegas?- ¿compañeras? es la trágica realidad. Por eso desde hace años no voy a sala de profesores. No tolero los comentarios de los docentes.
En cuanto a tu pregunta: " El apartheid ¿es sólo un problema de la escuela?", tengo que decirte que NO.
El racismo, como el fascismo y el nacismo son la resultante inevitables de la lucha de clases. Es la reacción más conservadora y retrógrada de la burguesía. Es decir, los Apartheid son hijos de la propiedad privada.
Por lo tanto se ven en todas las instituciones del Estado burgués. Lo que ocurre con la Escuela (algo parecido pasa con el hospital) es que alrededor de ella se ha fabricado un mito (como muchos otros mitos creados por la generación del 80) que reza sobre las virtudes y la luz que traen las escuelas al pueblo inculto. Por suerte esta mentira ya nadie la cree (salvo los maestros que lloran por los rincones el prestigio perdido berreando "antes el maestro era EL MAESTR y se lo respetaba”)
El Pueblo está en condiciones de reconocer a sus opresores., y si ya no valora ni respeta a los jueces, ni a los diputados, ni a los funcionarios de CGP tampoco va a respetar a un maestro, que en definitiva, trabaja para el mismo Estado opresor.
Creo que en esta etapa la tarea del docente debe centrarse en establecer un vínculo político local con los niños y sus familias. Estar con ellos palmo a palmo en la lucha por sobrevivir y por cambiar las cosas.