El Verdugo en el Umbral
"La necesidad solo es ciega en cuanto no se la comprende. La libertad no es otra cosas que el conocimiento de la necesidad"
diciembre 14, 2010
noviembre 30, 2010
Bolsillo y gracias...
Hoy, tal vez, perdí mi último lastre de ingenuidad. Escuché la entrevista que el Indio Solari dio en "Cuál es?". Allí, además de presentar su nuevo disco y exponer su perfil musical se enredó en una auténtica operación de prensa claramente digitada en favor del gobierno K.
No es que me sorprenda descubrir que quien considero el mejor poeta de nuestra historia literaria rioplatense sea un burgués. Lo que me sorprende, casi hasta el dolor, es ver con qué poco entrega su
palabra. Porque, como nos enseñaron los HOMBRES de la Generación del 36, la poesía se entrega a la REVOLUCIÓN, o no se entrega.
Hasta hoy las críticas acerca la fortuna del Indio rebotaban en la textura de sus poemas, en el indescifrable cerrojo de sus metáforas, en los grafitis de las paredes de las barriadas más marginales y putrefactas de este desgraciado país…
La bandas, marginales y explotadas por los mismos que hoy halaga, jamás lo abandonaron… Hoy Solari soltó al aire, rifó, todo el poder de sus poemas. Y me deja la sensación (irreal, por cierto) de que no “me queda la pabra”. Lo hizo para meterse en la tilinga discusión mediática que nos obliga a elegir entre criminales de distintos colores.
Pero nada es en vano. Él podrá seguir escribiendo “bien” pero jamás serás del pueblo, nunca alcanzará a poetas como Miguel Hernández que entregó su vida al monstruo antes de cambiar una sola de las letras que cantó a su pueblo.
Mi ingenuidad consistió en olvidar que para los burgueses, sin excepción, “el bolsillo es más profundo que su gracia”.
octubre 21, 2010
¿Quién mató a Rosendo?
Extraído de Todos Groncho
Cuenta uno de ellos que mientras los trabajadores en blanco de la UF debían mover cinco rieles por equipo de 10 personas; una decena de monotributistas estaban obligados a levantar hasta 30, siendo causal de despido no cumplir la meta. Las empresas tercerizadoras son avaladas y autorizadas a funcionar por la Secretaría de Transporte y el organismo de control de las concesiones ferroviarias.
Están tan en banda por la vida que los únicos que les dan bola son los del Partido Obrero. Con las causas paradas en el fuero Laboral, donde todos los jueces y funcionarios responden a la CGT, deciden ir a romper las pelotas a las vías del Roca, a cagarle la vida a los que vuelven a sus casas, en las profundidades del conurbano en la Zona Sur para que alguien los escuche, les haga una nota algún medio.Las agrupaciones del PO y los cooperativistas marchan a la estación Avellaneda. Los troskos, que ya no son lo que eran en las épocas de los trenes blindados que cruzaban la Rusia blanca en los años 20, marchan con los pibes con los mocos colgando, las viejas con la bolsita de nylon, algunos linyeras llevados por el humo de los chori de la IV Internacional y algunos estudiantes de la Unión de Juventudes Socialistas.
En la estación un grupo de trabajadores los apedrean para que no corten las vías, a la vista de la Gendarmería Nacional, que para meter un poco de onda los caga a bastonazos y balas de goma. Los muchachos se retiran para marchar a Capital, al Ministerio de Trabajo. La policía bonaerense los conduce hacia el viejo Puente Pueyrredón y allá va la Armada Brancaleone hasta que, dos horas después, la Policía Federal les hace una ratonera para que barrabravas del Racing Club los corra y los cague a tiros.
El pibe Ferreyra, que hacía de seguridad de la columna, de apenas 23 años, se queda junto a sus compañeros haciendo el aguante para que el viejerío, las mujeres y los chicos puedan retirarse. Allí le pegan el tiro los rompehuelgas que siempre, siempre, trabajan para las empresas, para cuidarle el mango a sus patrones.
Al chico Mariano Ferreyra, hijo de una compañera mía del Magisterio Técnico de Avellaneda lo mató la corrupción, la complicidad entre los organismos de control; las policías bonaerense y Federal y los perros rabiosos de la Gendarmería kirchnerista, muy parecida a la de De la Rúa. Lo mató la ausencia del Estado, que se retira para que sus sindicalistas amigos se hagan más ricos y no le rompan las pelotas.
Que deja en banda a los usuarios y ciudadanos. Los boludos que nos quedamos clavados en las autopistas, las calles, los subtes y en los andenes de las estaciones de trenes. Abandona su papel de árbitro, se abraza a Moyano y la burocracia empresaria sindical, los que compran campos sojeros y entregan medicamentos truchos a sus compañeros afiliados.
Es raro que quieran salpicar a Duhalde que está más empetrolado que las gaviotas el Golfo Pérsico, principalmente si consideramos que los Pedraza y los Moyano, independientemente de dónde se ubiquen en la interna sindical, hacen negocios amparados por la complicidad de este gobierno conservador.
hace 5o días de la que está buscando a los "autores intectuales"?
Pero a la vez, en medio de este desastre y tragedia, con alegría observo que los peronistas de la blogósfera K, no los arribistas travestis de la transversalidad choripanera, han tomado con precaución, dolor y crítica esta situación. Los otros, los fans de 678, forros a sueldo de la SIDE, libran un nuevo combate mientras ojean el Página 12, tratando de entender Quién mató a Rosendo (“lo cascaron los conservadores, lo fajaron los radicales, lo expulsaron los comunistas, lo torturaron los libertadores y al final lo masacraron los que se dicen peronistas”. Walsh).
Una muerte al pedo más. Muy triste.
julio 27, 2010
abril 02, 2010
octubre 04, 2009
septiembre 12, 2009
Pasar o repetir ¿esa es la cuestión?
Repetir de grado no sirve para nada. O mejor dicho, no le sirve de nada a quién repite, porque a la escuela y a la división del trabajo sí. La primera se justifica a si misma sin mayores exigencias en un simple hecho burocrático y que no requiere ninguna conciencia "extra" y la segunda porque encontrará en los "no aprobados" a aquellos que harán los peores trabajos.
No existe ninguna razón didáctica, psicológica, médica ni política que justifique de manera científica que quien no cumple los objetivos debe repetir exactamente lo hecho el año anterior para hacerse con el saber.
Pero nada es casualidad. El origen de la decisión de hacer repetir está basado en unos pobrísimos textos "científicos" del siglo XIX que rezaban que los humanos aprendíamos por repetición, memorización, fijación, etc. Creer hoy en estos criterios es equivalente, y no es chiste, a confiar en que las enfermedades son producidas por maleficios o que la tierra es el centro de un sistema que gira a su alrededor.
Claro que la escuela argentina de aquellos tiempos no era culpable de estar diseñada según los avances del momento. Con la misma certeza podemos decir que las instituciones educativas actuales al hacer repetir a un niño o un joven están incurriendo en un acto brutal, cruel, discriminatorio y violento.
¿Por qué ocurre esto?
Pues porque tanto aquella vieja escuela como la contemporánea están situadas en el mismo tiempo histórico. La línea de tiempo no es la única manera de graficar “al pasado”, “al presente” o “al futuro”. En el mismo tiempo físico pueden convivir el pasado y el porvenir. A su vez “el pasado”, como fuerza política, puede convivir con dos siglos de diferencia.
Un ejemplo: en
La fuerza política es lo que determina, en última instancia, en qué tiempo se debe ubicar tal o cual persona o institución.
Nuestra escuela pública funciona con los conceptos del 1850 porque pertenecen a la misma fuerza política, al mismo pasado. Sistemáticamente se niegan los más evidentes avances. Que nuestros jóvenes y niños repitan es una prueba elocuente.
Se sigue educando para naturalizar la división actual del trabajo, para reclutar a los más aptos, y por supuesto, a los menos aptos.
El tiempo del alumno
Juzgados por no más de una docena de prejuicios arcaicos, los niños y jóvenes de nuestro país que concurran a escuelas estatales y que no alcancen lo que la escuela crea necesario, serán separados de su grupo y de sus afectos y deberán perder un año de sus vidas repitiendo, incluso, aquello en lo que se destacaron. Deberán enfrentar, además, los problemas de reconstruir sus lazos vinculares, su autoestima y luchar contra el prejuicio.
Un repetidor, al fracasar, está siendo descendido, por la sociedad industrial, un escalón en su futura calificación laboral.
El caos y la impunidad adulta es tal que, por ejemplo, un alumno de secundaria debe volver a hacer las once materias de un año por no aprobar tan solo una. Incluso si se trata de Educación para
O lo que es peor, un niño puede ser egoísta, mal compañero, individualista y descuidado pero si va bien en las cuentas (inventadas por los árabes en el 1600) y copia o descifra “correctamente” pasará por los siete años de la primaria sin mayores sobresaltos. En la misma sintonía si alguien es solidario, se esfuerza, aporta alegría y colabora con el desarrollo grupal no será tenido encuentra si no aprende la técnica de la división por dos cifras, el análisis sintáctico, el ciclo del agua, la germinación o las capitales de África.
Para terminar le recomiendo que lean este artículo de Mariano Fernández Enguita
agosto 05, 2009
Todos juntos
En varias ocasiones he utilizado el término "Capitalismo Monopolista de Estado" (CME) para definir la etapa actual de desarrollo del sistema burgués actual. Es el momento en que todas las instituciones del estado; todas sin excepciones, partidos de derecha e izquierda, asociaciones cámaras, jueces, escuelas, fuerzas de seguridad, sindicatos, etc; trabajan para los monopolios.Este es un claro ejenplo de unidad de clase que nos da la burguesía.
Miren la lista de siervos que se van a sumar a la farsa del INDEC. Todos juntos para asegurar la "gobernabilidad" (como bien lo dijo el Jefe Duhalde en el diario Clarín de ayer)
Acá tienen la lista
• Asociación de Bancos Privados de Capital Nacional
• Asociación de Fabricantes de Automotores de la República Argentina
• Académicos de diferentes universidades (UBA, Rosario, etc.)
• Sindicatos (Tanto progres como los camisas negras)
• ONG de consumidores y usuarios
Digo, falta la iglesia, el PC, el PO y BINGO!!!!!!
julio 31, 2009
en "La revolución es un sueño eterno", de Andrés Rivera, confieso que he leído

Escribo: un tumor me pudre la lengua. Y el tumor que la pudre me asesina con perversa lentitud de verdugo de pesadilla.
¿Yo escribí eso, aquí, en Buenos Aires, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche? Escribí: mi lengua se pudre. ¿Yo escribí eso, hoy, un día de junio mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche?
Y ahora escribo: me llamaron -¿importa cuándo?- el orador de
junio 26, 2009
Nos vienen a convidar a tanta mierda...
¿Cómo puede justificar la democracia burguesa la desgracia en la que está sumergido nuestro pueblo?
Narcotraficantes, banqueros, traidores, punteros, oportunistas. Todos sumergidos a diestra y siniestra en el show pornográfico de las elecciones. Solo pueden ofrecer caos.
Nada va a cambiar para los que trabajamos.
Para soportar tanta indignidad y farsa, un poco de música del poeta de
junio 19, 2009
Clases y escuela
Recibí un mail con este texto de Caparrós. Lo publico y a continuación doy mi opinión. (aclaración: según confirmé en el sitio del diario Crítica al texto de Caparrós le falta el primer párrafo).
"Lucha de clases en la
escuela pública" (por Martín Caparrós)
Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo también fue a la escuela pública y acaba de terminar su quinto año. Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente. Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados los garcas que querían educarse a fuerza de hostias y los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más. Pero mis amigos y yo –hijos de la clásica clase media porteña– sabíamos que el sistema de educación estatal era nuestro lugar: la escuela pública era la mejor, la primera opción. Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace.
La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado porque –mejores o peores– por lo menos les garantizan que van a tener clases. Cosa que el Estado no consigue hacer. Así que, entre 2003 y 2006, en apenas tres años kirchneristas, 800.000 argentinitos –casi todos los que pueden– pasaron del público al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres.
El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas. La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi?
Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes: “Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases."
Antes que nada una aclaración imprescindible. La utilización demagógica de términos de la ciencia marxista no es un pecado, pero sí habla de la poca seriedad de quien las utiliza (en este caso el mediático Caparrós). Se trata de guitarreo porteño. Algo así como que yo me ponga a explicar el teorema de Tales y para ello utilice solo las palabras más “reconocidas”, o explique qué fue lo que Pitágoras dijo de los triángulos rectángulos hablando de catetos y no de hipotenusas. Aunque pensándolo bien es aún peor pues el marxismo es una ciencia que pretende transformar el mundo radicalmente cosa que ni por asomo intenta el autor de la nota ni ningún cenador lulista del Brasil.
Pero vayamos al tema en cuestión. ¿Pública? ¿Qué quiere decir que una institución es pública? ¿Qué es gratuita? ¿Qué el ingreso es irrestricto?
Pues no. Que una institución es pública o no lo definen los intereses que defiende. ¿La policía y
De todas maneras el tema que nos compete es la escuela. Allí las políticas monopólicas hallaron una extensa base social para apoderarse de la institución: se trata del claustro. Fueron y son los docentes la principal arma de los monopolios para alejar a las mayorías de una formación digna.
El sindicalismo docente (con su infaltable ley de la piñata) durante décadas ha venido trabajando a la par de los gobiernos de turno para desplazar a las mayoría del mundo letrado, de la posibilidad del lenguaje escrito y el cálculo. La mentira recurrente que afirmaba que el neoliberalismo “venía a destruir la escuela pública” sembró confusión y desvió fuerzas a la hora de defender la escuela del pueblo. Jamás el capitalismo podría prescindir de la educación de las masas. Quien conoce la génesis de la escuela sabrá de qué hablo. Mientras exista la producción industrial será necesaria la escuela. Por ella pasan todos. El dueño de la fábrica, el ingeniero, el técnico, el operario, el portero, el mendigo, el delincuente. Lejos de destruirla la relanzó. Con un nuevo formato. Acorde a sus necesidades productivas (lo mismo hace el gobierno actual y hará el siguiente). Una escuela para cada etapa de la producción de mercancías, una escuela para cada tipo de trabajo.
Le escuela estatal (así debe llamarse a la famosa escuela pública) trabaja para los monopolios. Los encargados de llevar adelante estas políticas son los cuadros medios y bajos del funcionariado estatal: preceptores, maestros, profesores y directivos (en actividad, de licencia o comisión de “servicio”- cualquier similitud de este último término con las fuerzas de
La disputa escuela “pública”- privada ya está resuelta por el pueblo. Todos los que pueden mandan sus hijos a la privada, pues en la “pública” la cosa está planteada en términos privados. Allí el claustro se ha apoderado de la institución llevando adelante un proceso doblemente perverso y doloroso para las familias: por un lado la propuesta de formación está muy lejos de las aspiraciones populares y de los requerimientos de la gran industria y por el otro, el trato hacia jóvenes y niños es brutal, deshumanizado y burócrata hasta el hartazgo. Binomio cruel que se sustentan mutuamente: formación pobre-maltrato.
De todas maneras las familias que se ven obligadas a llevar a sus hijos a las “no aranceladas” dan lucha por conseguir mejoras. Este es un rasgo distintivo de nuestro pueblo. No se trata, como señalan la bravucona burocracia sindical docente (copada y piola) de la defensa da la “escuela pública” sino de defensa de la dignidad.
En cuanto a las privadas no estatales todo está más claro. Son negocios y en el mejor de los caso se trata de centro de formación de dirigentes para la opresión.
Mi experiencia con la escuela estatal data desde salita de tres. Primaria, secundaria y terciaria. A los 19 años comencé a trabajar de docente. Hoy continúo, contra mi voluntad, atado a esta institución. El sueldo que recibo es difícilmente reemplazable para un inútil como yo, por una parte. Por otro lado soy papá y mis crías están cautivas de una violenta obligación de escolarización. De no ser así ni loco las enviaría ni a la privada ni a la estatal. Ellas van a escuela privado no estatal porque mi nena más grande fue brutalmente torturada y expulsada de una escuela privada estatal (recuerdo que el supervisor de DE 11 se hizo negar las 10 veces que lo llamé para resolver el tema. Es el mismo hijo de puta que hoy junta dinero para una solicitada contra Macri).
Le escuela estatal no es ni gratuita ni de ingreso irrestricto. Los que tienen niños saben lo que cuesta mandarlos a cumplir con el cautiverio educativo. Tampoco es de ingreso libre. A ciertas escuelas y grados los negros no pueden ir (entre otras discriminalidades y barbaridades).
Hoy la escuela cumple con su principal función en la formación de hombres y mujeres para la industria (ahí anida su carácter de clases y la lucha se expresa en cada aula, en cada gesto de un niño o de un funcionario). Agarrados como verdaderos parásitos van subidos al carro de la asistencia forzosa las mafias sindicales de las ventas de cursos, carreras y trampolines a la cámara de diputados; las editoriales; las contratistas que mantienen la infraestructura y los utensilios arcaicos para las cartuchera y una enorme cantidad de funcionarios públicos que de o ser por esta institución no sabríamos qué carajo hacer para subsistir.
marzo 30, 2009
Se llevaron a Luis
Hoy se llevaron a Luís. No ocurrió en una película, ni en Brasil. Pasó en la escuela de Mataderos. Se fue porque no logramos detener a la burocracia, racista, miope y brutal, eficaz.
Luis nació en el bello Alto Perú. Por razones que él desconoce sus padres cambiaron la vida en las montañas por los talleres textiles clandestinos de Buenos Aires. Luís anda todo el día sucio: su ropa, sus uñas, su pelo. Luís repitió primer grado, también segundo. Por ser negro, por estar sucio, por ser repetidor fue puesto en segundo "B". Luís, los primeros días de clase de 2009 no habló, lloró y me reconoció al oído su tristeza por no haber podido terminar ese último ejercicio del examen que definió que, una vez más, perdiera a sus compañeros. Luis repitió porque sus maestras fueron ignorantes en lo profesional, irresponsables en lo político e insensibles en lo humano. Luís, en cuatro semanas en segundo "B", demostró estar alfabetizado, conocer para qué sirve ese conocimiento, tener completo y amplio manejo de la serie numérica, utilizar en más de un sentido la suma y la resta y sobre todo fue capaz de operar con una lógica tan (o más ) acorde a cualquier nene de su edad. Luis demostró una sensibilidad poco común. En veinte días de trabajo supo poner huevos, asumir el golpe de repetir e integrarse a un nuevo grupo con niños dos años más chicos que él.
Resulta que Luis tiene un hermano, muy parecido a él. En diciembre su mamá pidió una vacante para este hermano. Siguiendo con la nueva política de escuelas guethos de Mataderos se la negaron. Pues antes los bolivianos iban a las escuelas al sur de Alberdi. Ahora la zona de exclusión nace en la avenida Directorio. La mamá de Luis volvió a insistir en febrero. Sabedores de la imposibilidad legal de negar la vacante las “autoridades” le comunicaron que lo inscribirían pero sin beca del comedor (“Ya no quedan”, mintieron). Con tal noticia a esta señora no le quedó más remedio que anotar a su niño menor en una escuela a diez cuadras de la de su hijo mayor.
Hoy Luis llegó tarde. No traía el guardapolvo, esto me llamó la atención. Tras él venía su mamá. “Venimos a buscar sus cosas, lo cambio de escuela, me es imposible tener a los niños en escuelas distintas, no llego con los tiempos. Acá no quieren anotarme al chiquito”. Debo reconocer que la noticia me paralizó unos instantes. Hice silencio, traté de hacer memoria si tenía algún cuaderno de Luis para devolverle. Luego reaccioné. “Luis es mi compañero de trabajo, por qué se lo van a llevar”. Hablé con la mamá, le ofrecí mis datos para que los lleve como testimonio ante el supervisor de que “sí hay lugar en el comedor para el hermano de Luís”. La mujer me miró con extrañeza, quedó paralizada. Rápidamente le pedí a una colega que se quedara con los niños y me mandé como trompada hacia la vicedirección y luego a la dirección Alcé la voz, expuse argumentos sólidos, hablé de legitimidad, de legalidad, del esfuerzo de Luis, de su pasado, no les dí tiempo de reacción. “Decile a la señora que me espere” dijo en voz baja
Se lo llevaron a Luis. Se lo llevó la burocracia. La tibieza de su madre para defenderlo, mi torpeza y mis miedos para dejar todo e impedirlo. Se lo llevó la implacable burocracia, atroz, obtusa e inexorable. Que nadie crea que la burocracia es una falla, un error, algo que anda mal. Una mosca en la impresora. Ese es su juego, su terreno favorito. Confusión perenne, desgaste sistemático, manejo inhumano en el guardapolvo de una directora de escuela, en la cartuchera de un comisario, en los antojos de un gerente, la lapicera de un ministro, el recetario de un psiquiatra, el llavero de un guardiacárcel.
marzo 15, 2009
Sin embargo no puedo dejar de estar alegre de la idea que tuvo mi bisabuelo de venir de Roma para trabajar en la construcción del subte "A" . Gracias a él nací en sudamérica y puedo percibir la textura , la emoción y la historia de canciones como la que sigue. Tal vez ese sea el fuego que me ata aquí, el sueño que aquí duerme; y es por eso que yo ya no podré partir.
marzo 12, 2009
Leer y escribir, una decisión política
Lo que hoy es capaz de hacer cualquier persona que haya terminada la escuela primarias sería impensable en el antiguo Egipto. Durante siglos los reyes, emperadores y faraones fueron los únicos autorizados para ser autores. Sin embargo no sabían escribir. Para ello estaban los escribas, que tenían prohibido “inventar” un texto y solo se limitaban a copiar lo que dictaba el Soberano. Así mismo, estos copistas no sabían leer, esa tarea era reservada para los actores. Todos estos, autores, copistas y lectores fueron por tiempos interminables una ínfima minoría de la población.
Llevó más de 5000 años de trabajo a la humanidad lograr la alfabetización universal y reunir en cada humano al autor, el copista y el lector. Si un niño de ocho años viajara a la vieja Babilonia sería considerado un semi-dios con poderes sobrenaturales por su capacidad alfabética.
Hoy, ya recorridos varios años del siglo XXI, las nuevas tecnologías nos sirven para enterrar sin honores a las viejas discusiones didácticas del siglo XIX. Ya sabemos que los copistas no son escritores, que los descifradores no leen. Ya no podemos debatir la importancia de la cursiva y/o la imprenta. Se debe aprender a escribir con dos manos sobre un teclado, punto.
La escuela tradicional propone un tipo de alfabetización mientras que la sociedad empieza a exigir otra. La democratización de la lectura y la escritura se ve acompañada de la incapacidad para hacerla efectiva. Si la escuela no alfabetiza para la vida y el trabajo ¿para qué alfabetiza?
*Al respecto recomiendo la lectura de "Pasado y presente de los verbos leer y escribir" de Emilia Ferreiro.
marzo 05, 2009
Necedad, omnipotencia y reformismo guevarista
En este, este y aquel post denuncié un contundentemente aberrante caso de apeteheid en una escuela en Mataderos. En esos días llamé al INADI y no quisieron tomar mi denuncia anónima. Hablé del tema con las familias de más confianza de la escuela. Fueron a hablar con la directora y solo encontraron excusas de esas que confirman los delitos. Poco y nada pudo hacerse.
