mayo 11, 2008

Confieso que he leído

En "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez
«Cuando me muera, quemen mercurio durante tres días en mi cuarto.» Arcadio se lo cantó a José Arcadio Buendía, y éste trató de obtener una información más explícita, pero sólo consiguió una respuesta: «He alcanzado la inmortalidad.» Cuando la respiración de Melquíades empezó a oler, Arcadio lo llevó a bañarse al río los jueves en la mañana. Pareció mejorar. Se desnudaba y se metía en el agua junto con las muchachos, y su misterioso sentido de orientación le permitía elu-dir los sitios profundos y peligrosos. «Somos del agua», dijo en cierta ocasión. Así pasó mucho tiempo sin que nadie lo viera en la casa, salvo la noche en que hizo un conmovedor esfuerzo por componer la pianola, y cuando iba al río con Arcadio llevando bajo el brazo la totuma y la bola de jabón de corozo envueltas en una toalla. Un jueves, antes de que lo llamaran para ir al río, Aureliano le oyó decir: «He muerto de fiebre en los médanos de Singapur.» Ese día se metió en el agua par un mal camino y no lo encontraron hasta la mañana siguiente, varios kilómetros más abajo, varado en un recodo luminoso y con un gallinazo solitario parado en el vientre. Contra las escandalizadas protestas de Úrsula, que lo lloró con más dolor que a su propio padre, José Arcadio Buendía se opuso a que lo enterraran. «Es inmortal -dijo- y él mismo reveló la fórmula de la resurrección.»

5 comentarios:

LAURA dijo...

Exelente libro, quien no se ha sentido alguna ves un Buen Dia??

El Verdugo en el Umbral dijo...

Sí. Definitivamente todos los latinoamericanos tenemos algo de los Buendía. Lo que ocurre es que son tantos en esa familia que cada una sabrá con cuál se identifica más

viruta dijo...

muy buena oCserVación

viruta dijo...

o iVa con ese?

El Verdugo en el Umbral dijo...

No, no, pierda cuidade gomia, hací esta VieN