
Escribo: un tumor me pudre la lengua. Y el tumor que la pudre me asesina con perversa lentitud de verdugo de pesadilla.
¿Yo escribí eso, aquí, en Buenos Aires, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche? Escribí: mi lengua se pudre. ¿Yo escribí eso, hoy, un día de junio mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche?
Y ahora escribo: me llamaron -¿importa cuándo?- el orador de
3 comentarios:
Me gusta. Un párrafo contundente; no sobra ni una palabra.
Saludos.
Comparto el sentir de Lautrèamont. Ni un punto demas!!
Si quieren, dense una vuelta por www.himanistas.blogspot.com
Bueno, dos tipos a los que respeto mucho definen la pluma de Rivera (el mejor escritor contemporáneo argentino) como "contundente" y sin "una palabra de más".
Coincido, por eso me gusta. Su ritmo, su musicalidad, la textura de esos párrafos construidos a puro vértigo, emoción y calidad estética.
Qué bueno es saber leer!!!! no?
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