noviembre 30, 2010

Bolsillo y gracias...

Hoy, tal vez, perdí mi último lastre de ingenuidad. Escuché la entrevista que el Indio Solari dio en "Cuál es?". Allí, además de presentar su nuevo disco y exponer su perfil musical se enredó en una auténtica operación de prensa claramente digitada en favor del gobierno K.

No es que me sorprenda descubrir que quien considero el mejor poeta de nuestra historia literaria rioplatense sea un burgués. Lo que me sorprende, casi hasta el dolor, es ver con qué poco entrega su palabra. Porque, como nos enseñaron los HOMBRES de la Generación del 36, la poesía se entrega a la REVOLUCIÓN, o no se entrega.

Hasta hoy las críticas acerca la fortuna del Indio rebotaban en la textura de sus poemas, en el indescifrable cerrojo de sus metáforas, en los grafitis de las paredes de las barriadas más marginales y putrefactas de este desgraciado país…

La bandas, marginales y explotadas por los mismos que hoy halaga, jamás lo abandonaron… Hoy Solari soltó al aire, rifó, todo el poder de sus poemas. Y me deja la sensación (irreal, por cierto) de que no “me queda la pabra”. Lo hizo para meterse en la tilinga discusión mediática que nos obliga a elegir entre criminales de distintos colores.

Pero nada es en vano. Él podrá seguir escribiendo “bien” pero jamás serás del pueblo, nunca alcanzará a poetas como Miguel Hernández que entregó su vida al monstruo antes de cambiar una sola de las letras que cantó a su pueblo.

Mi ingenuidad consistió en olvidar que para los burgueses, sin excepción, “el bolsillo es más profundo que su gracia”.