diciembre 14, 2010

Algunos Manos se disfrazan de Eternauta. No les creas!!!

5 comentarios:

Peste dijo...

No, con los manos hasta se puede tomar un trago y discutir acaloradamente. El problema serio son los hombres-robot.

FERNANDO LUIS dijo...

Libros, libritos, librejos y libretos, copiar y pegar escenografías en cada ámbito que nos toca vivir es una forma cómoda y romántica de patiar por una historia cuya comprensión se nos escapa, o nos negamos a entender. Años atrás nuestros ancestros habían acuñado un frase que mal o bien definía toda una forma de mirar y accionar en la realidad; hablaban de "compromiso histórico", pretendían que sus anhelos y praxis se atuvieran a ese compromiso con la historia, aspiraban a formar parte de "LA HISTORIA".
También años atrás (muchos menos) sucedía frecuentemente que en ciertas dulces noches de verano, grupos de jóvenes, de adultos jóvenes, se reunían en largos ejercicios de una monotemática envidiable e inevitable, a pensar cual era el lugar que ese compromiso histórico les demandaba.
¿Cual era el lugar correcto aquel 17 de octubre? ¿Donde habría que haber estado cuando Ezeiza? ¿Que lugar hubiéramos anhelado en el Cordobazo?
Noches aquellas de mudos juramentos en los que sabíamos a ciencia cierta que podíamos perderlo todo, antes del indetenible tren en el que viaja la realidad de la sécula.
Noches en las que paciente y trabajosamente un gringo cabezón y peroncho genético (mas de uno) trataban de explicarme como , cuanto, hasta que punto lo importante no era la figurita de Perón o la de Evita, sus prontuarios o memorias; sino la mensurable corpórea contrastable y concreta realidad de la felicidad del pueblo.
Era un lindo ejercicio este pensar el COMPROMISO HISTÓRICO, de pensarse en el lugar de lo real, en vez aspirar a escenografías fantásticas, de esas que necesitan libretos fantásticos.
Alguno que me conozca podrá atestiguar mi desmesurado gusto por la ficción y por las metáforas largas, de esas que te llevan a la demostración o al absurdo.
Regáleme -amigo Verdugo- una de esas metáforas largas, de las que nos llevan a algún lado; o regálese usted con una gloriosa vuelta al compromiso con el siglo.
Finalmente permitame enviarle un abrazo grande; que no se lo regalo, por que usted se lo merece...
-
Lo saluda: Verde (un mano al que le fallo la glándula del terror)

FERNANDO LUIS dijo...

Libros, libritos, librejos y libretos, copiar y pegar escenografías en cada ámbito que nos toca vivir es una forma cómoda y romántica de patiar por una historia cuya comprensión se nos escapa, o nos negamos a entender. Años atrás nuestros ancestros habían acuñado un frase que mal o bien definía toda una forma de mirar y accionar en la realidad; hablaban de "compromiso histórico", pretendían que sus anhelos y praxis se atuvieran a ese compromiso con la historia, aspiraban a formar parte de "LA HISTORIA".
También años atrás (muchos menos) sucedía frecuentemente que en ciertas dulces noches de verano, grupos de jóvenes, de adultos jóvenes, se reunían en largos ejercicios de una monotemática envidiable e inevitable, a pensar cual era el lugar que ese compromiso histórico les demandaba.
¿Cual era el lugar correcto aquel 17 de octubre? ¿Donde habría que haber estado cuando Ezeiza? ¿Que lugar hubiéramos anhelado en el Cordobazo?
Noches aquellas de mudos juramentos en los que sabíamos a ciencia cierta que podíamos perderlo todo, antes del indetenible tren en el que viaja la realidad de la sécula.
Noches en las que paciente y trabajosamente un gringo cabezón y peroncho genético (mas de uno) trataban de explicarme como , cuanto, hasta que punto lo importante no era la figurita de Perón o la de Evita, sus prontuarios o memorias; sino la mensurable corpórea contrastable y concreta realidad de la felicidad del pueblo.
Era un lindo ejercicio este pensar el COMPROMISO HISTÓRICO, de pensarse en el lugar de lo real, en vez aspirar a escenografías fantásticas, de esas que necesitan libretos fantásticos.
Alguno que me conozca podrá atestiguar mi desmesurado gusto por la ficción y por las metáforas largas, de esas que te llevan a la demostración o al absurdo.
Regáleme -amigo Verdugo- una de esas metáforas largas, de las que nos llevan a algún lado; o regálese usted con una gloriosa vuelta al compromiso con el siglo.
Finalmente permitame enviarle un abrazo grande; que no se lo regalo, por que usted se lo merece...
-
Lo saluda: Verde (un mano al que le fallo la glándula del terror)

FERNANDO LUIS dijo...

Libros, libritos, librejos y libretos, copiar y pegar escenografías en cada ámbito que nos toca vivir es una forma cómoda y romántica de patiar por una historia cuya comprensión se nos escapa, o nos negamos a entender. Años atrás nuestros ancestros habían acuñado un frase que mal o bien definía toda una forma de mirar y accionar en la realidad; hablaban de "compromiso histórico", pretendían que sus anhelos y praxis se atuvieran a ese compromiso con la historia, aspiraban a formar parte de "LA HISTORIA".
También años atrás (muchos menos) sucedía frecuentemente que en ciertas dulces noches de verano, grupos de jóvenes, de adultos jóvenes, se reunían en largos ejercicios de una monotemática envidiable e inevitable, a pensar cual era el lugar que ese compromiso histórico les demandaba.
¿Cual era el lugar correcto aquel 17 de octubre? ¿Donde habría que haber estado cuando Ezeiza? ¿Que lugar hubiéramos anhelado en el Cordobazo?
Noches aquellas de mudos juramentos en los que sabíamos a ciencia cierta que podíamos perderlo todo, antes del indetenible tren en el que viaja la realidad de la sécula.
Noches en las que paciente y trabajosamente un gringo cabezón y peroncho genético (mas de uno) trataban de explicarme como , cuanto, hasta que punto lo importante no era la figurita de Perón o la de Evita, sus prontuarios o memorias; sino la mensurable corpórea contrastable y concreta realidad de la felicidad del pueblo.
Era un lindo ejercicio este pensar el COMPROMISO HISTÓRICO, de pensarse en el lugar de lo real, en vez aspirar a escenografías fantásticas, de esas que necesitan libretos fantásticos.
Alguno que me conozca podrá atestiguar mi desmesurado gusto por la ficción y por las metáforas largas, de esas que te llevan a la demostración o al absurdo.
Regáleme -amigo Verdugo- una de esas metáforas largas, de las que nos llevan a algún lado; o regálese usted con una gloriosa vuelta al compromiso con el siglo.
Finalmente permitame enviarle un abrazo grande; que no se lo regalo, por que usted se lo merece...
-
Lo saluda: Verde (un mano al que le fallo la glándula del terror)

El Verdugo en el Umbral dijo...

El abrazo va de vuelta, afectuoso de agradecimiento, nostalgia y cariño sincero.
Si compromiso histórico es apoyar a una banda de mafiosos burgueses que aplastan a nuestra gente yo paso. No es ficción negarse a sumarse a la tropa de los explotadores. Nada bueno para el pueblo. Los argumentos que tengo para discutir tu posición son muy contundentes pero, por el cariño que nos une, no los voy a exponer.
Igual considero que los K están muertos en vida desde lo político.
De todas maneras por lo que más quiero y deseo la desgracia de la Viuda Negra es porque guardo la esperanza humilde de recuperar viejos amigos que no pude reemplazar.
Saludos querido Verde!